Los secretos de la estenopeica panorámica (y II)

noviembre 17, 2010

Tal como prometíamos,  hoy hablaremos de cómo hacer un agujero perfecto para la pinhole. Para hacer un estenopo en condiciones necesitamremos varias cosas:

  • Una lámina de aluminio o latón lo más fina posible. En Barcelona se puede conseguir en Servicio Estación
  • Una aguja de coser fina
  • Papel de lija del más suave. Sirve incluso una caja de cerillas
  • Un marquito de diapositivas con cristal
  • Un proyector de diapositivas
  • Una cinta métrica (ideal las que regalan en IKEA)
  • Spray negro mate
  • Un rotulador muy fino muy fino muy fino.
  • Varios: un objeto contundente, una patata, cinta aislante.

Para empezar calculamos el diámetro que necesitamos con esta herramienta. Luego pintamos el aluminio por una cara con una capa suave de pintura. Una vez seco, cortamos un trocito y lo ponemos sobre una superficie plana (por ejemplo una patata o un trozo de corcho) Le apuntamos la aguja y damos un toque rápido con el objeto contundente mirando de que la aguja no penetre más allá de un par de milímetros. Le pasamos la lija con mucha suavidad para quitar las rebabas. Obtendremos esto:

Ahora hemos de comprobar si el agujero cumple los requisitos. Empezamos por dibujar en el cristal del marquito dos marcas a 1 cm de distancia, o a dos, como os dé la gana:

Pegamos la cinta métrica en la pared. Metemos el marquito en el proyector y proyectamos la imagen contra la cinta de manera que quede perfectamente enfocada y movemos el zoom hasta que las marcas coincidan con alguna medida exacta (20 cm, 1 metro, lo que queráis) A partir de aquí sabremos la escala a la que estamos ampliando. Acto seguido metemos nuestro agujero en un marquito limpio

Sin mover nada lo metemos en el proyector y veremos el círculo a un tamaño considerable encima de la cinta métrica. Con esto conseguiremos dos cosas: Primera, sabréis el tamaño exacto del agujero, al conocer la escala a la que estamos ampliando. Segundo, veréis que el agujero que habéis hecho es una mierda que no vale para nada. Es normal, lleva un poco de práctica y el único método es a base de ensayo y error. Tal vez consigas un agujero perfecto, pero de una medida diferente a la deseada. En ese caso, lo mejor es etiquetar el agujero y guardarlo para alguna otra ocasión

Como veis, yo pongo la medida del agujero más una valoración de su calidad, en este caso un 10. No los guardo con menos nota. Una vez tengáis el agujerito deseado, a pegarlo en la cámara y listo. Ojalá todo fuera tan fácil.


Los secretos de la estenopeica panorámica

noviembre 16, 2010

En un post anterior, me preguntaban si la panorámica 6×17 era simplemente lo que parecía o tenía más secretos. No hay secreto. Cuanto mejor, más usable y más perfecta sea tu cámara, mejores resultados obtendrás. El único secreto consiste en hacer las cosas bien, y para que se vea, ahí van los puntos claves a tener en cuenta cuando construyes tu cámara:

Precipitación. Esta cámara la hice en un arrebato con lo primero que pillé por casa. Por tanto, sus dimensiones no acaban de ser las que deberían y los acabados dejan mucho que desear. Usé tablero de madera del gordo, mucha masilla NURAL,  restos de parquet y ni se sabe qué mas porquerías. No lo hagáis. En mi caso tiene un pase, porque soy así. Si vais a hacer una cámara, o un huevo frito, aseguraros de que teneis todos los ingredientes antes de empezar.

Flexibilidad. Me gusta poder tirar a 1/2 segundo sin trepidaciones ni movimientos de cámara.  Te permite hacer incluso retratos, si tienes suerte y el modelo se comporta.

Por lo tanto, lo de poner-quitar un cartoncito para tapar el estenopo no acaba de convencerme, aparte de que es un poco chusco. Por eso me inventé un disparador hecho con un muelle de bolígrafo y un trozo de plástico fijado con un tornillo.

Quedó super chapucero, luego lo he ido refinando, como podéis ver. El sistema funciona de miedo. El tubito protector/embellecedor es un trozo de tubería de riego por goteo. El  disparador va fijado con un soporte de cable eléctrico. Como veis hay una pieza de madera que encaja a medida. Los ingredientes: medio euro. La cara que pone la gente cuando le das al botón, no tiene precio.

Usabilidad. Cargar y descargar la película ha de ser factible a plena luz del día. En este caso monté unos tornillos para fijar la película y unos rodillos de cobre que la mantienen tensa.

Para arrastrar el rollo corté la punta de un destornillador -costó un huevo- y lo encajé en un trozo de pasador de plástico que encontré por ahí. Funciona

Todo el tinglado va montado en la tapa para que sea más fácil y accesible

Accesorios. Una mirilla de puerta convenientemente cacheada con cinta negra da una imagen bastante aproximada de lo que vamos a fotografiar y nos permite no ir a ciegas.  Sobre todo combinada con el nivel de burbuja situado en la parte superior.

No se ve en la foto, pero fijar en la base una zapata rápida Manfrotto te permite fijar la cámara al trípode sin problemas

No os privéis de nada que es barato: Una ventanilla en la parte trasera os irá de miedo para saber en qué fotograma debes detenerte a la hora de pasar la película:

Distorsión y viñetas. Hay gente a la que le gusta que se vea la imagen supercutre. Incluso hay aplicaciones en el Iphone y presets de Lightroom para simular que tu óptica es un culo de vaso de plástico. Al parecer da un toque artístico a la cosa. En mi caso intento justamente evitar eso. Una imagen de 6×17 cm quedaría deformada y viñeteada si no ponemos remedio. Por eso el soporte de la película es curvado, para que TODA la imagen esté a la misma distancia del estenopo y tengamos un resultado consistente en todo el negativo.

Una vez cargada la película, lo cierras todo a presión

Da un poco más de trabajo al montar la película, pero vale la pena. Como veis, la distorsión es muy pequeña. El viñeteo de la izquierda se debe a un fallo con el obturador que está en vías de ser arreglado:

El estenopo. O agujero, para los profanos. Esta es la madre del cordero. En este caso la distancia focal son 60 mm. Hay tablas en internet que dan el diámetro adecuado, e incluso una aplicación que te ayudará a calcularlo, pero el problema es otro. Una vez sepas que necesitas un diámetro de 0,24 mm, cómo coño lo vas a hacer? So listo? Y es más: una vez lo has hecho, como narices lo compruebas, lo mides, y decides que es el mejor agujero posible para tu máquina? Es bastante fácil, pero esto se está alargando demasiado, o sea que mejor lo dejamos para mañana. La segunda parte, aqui.


Panal de abeja casero para flash portátil

julio 9, 2009

Ahora que llega el verano y tenemos más tiempo libre es el momento de iniciar esos proyectos DIY que llevamos tiempo postergando. En este caso me he fabricado un panal de abeja con la mitad de una caja de película Kodak (puede servir cualquiera) y láminas de policarbonato de las de toda la vida.

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Ahora dirá alguien “yo no tengo eso en casa”. Es verdad. Yo tengo un montón porque me las mandaron para fotografiar cuando hacía el catálogo para un cliente y las guardé porque le vi potencial a la cosa. En caso necesario, se pueden sustituir por cartón ondulado o por pajitas de refresco, como hacen en Strobist.

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Otra parte fundamental es el velcro

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Y así queda la cosa terminada. Sencillo, barato y muy práctico


Más usos de la luz casera

junio 14, 2009

Una vez nos hemos molestado en construir un artilugio que funciona, la cosa consiste en amortizarlo. En este caso se trata de la pistola de luz del anterior post. Estaba claro que se podía usar de manera más interesante, de modo que lo guardé en la Nevera de recursos. La Nevera es un arsenal de trucos, recursos, conocimientos, o llamadle como queráis, que todo aquel que se dedique a este oficio debe tener siempre lo más repleta posible. La Nevera se va llenando con todo aquello que te llama la atención, una foto que te gusta, una iluminación, una película, o gadgets de tipos diversos.

Porqué es tan importante tener a tope  la nevera?

La respuesta es obvia. Tener una buena idea no tiene mérito, incluso es fácil; yo he tenido algunas de vez en cuando. El problema es tenerla a toque de pito, de hoy para mañana. Te llama un cliente que quiere una portada para un libro, y la quiere para mañana, que sea diferente, sorprendente, lo nunca visto. De modo que te toca ir a la Nevera y rebuscar entre aquellas cosas que has ido acumulando para estos casos. O eso, o ponerse estupendo y tener una idea súper creativa al instante. No nos vamos a engañar, eso no sucede casi nunca, no en la vida real, de modo que tiramos de recursos para salvar la situación. Cuando tienes tantos recursos que puedes solventar cualquier situación sin que se note mucho y sin repetirte, se dice que tienes oficio.

En este caso se trataba de ilustrar un libro con el concepto teléfono que da mal rollo, y el objeto a fotografiar era un teléfono envuelto en alambre de espino. Nada espectacular, pero la pistola le dio el toque perfecto.

telefonfinal2

Este otro caso era una portada sobre un ejecutivo cabrón y la foto se hizo en un aquí te pillo aquí te mato. La pistola evita ver todo aquello que no interesa y centra la atención en lo esencial. Hasta consigue darle un toque de misterio a la foto. La cara la ennegrecieron por cosas del diseño

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Cuando lo haces muchas veces, el cliente está feliz y piensa que eres muy creativo.  No digo que no exista esa gente, pero los que somos personas humanas normales funcionamos de una manera más prosaica. Ninguna de estas fotos pasará a la historia de la fotografía, ni falta que hace. Cumplieron su cometido en su momento, y punto, porque aquí no estamos para hacer Arte.

Pero esa es otra discusión


Bricolaje fotográfico: el trípode

junio 9, 2009

Hay veces en que el tipo de trabajo que vamos a hacer nos hace dudar de si coger o no el trípode. Un ejemplo es el reportaje que hice para Light Reading sobre el Mobile World Congress en Barcelona. Sabes que pasarás 10 o 12 horas pateando moquetas disparando a mano alzada, y que cada gramo extra de peso va a parecer una tonelada al cabo del día Entonces pueden pasar dos cosas:

Una, que decidamos cogerlo pese a todo. en ese caso, existe un 83% de probabilidades (demostrado ante notario) de no usarlo, por lo que maldeciremos con todo nuestro corazón el maldito trasto.

Otra, que decidamos dejarlo. En ese caso la probabilidad de necesitarlo en algún momento se eleva al 99% por lo que nos maldeciremos a nosotros mismos, con la consiguiente merma en nuestra autoestima y en la calidad del producto final.

Lo ideal es un trípode ligero, estable y pequeño. Esta maravilla ya existe, lo fabrica Gitzo, y el único inconveniente es que vale un dineral. Una solución pasa por llevar un trípode de esos de aficionado (Hama, etc) que valen dos duros y son ligeros. No tienen una gran estabilidad y tampoco sistema de zapata rápida, pero si los vas a usar poco te sacan de un apuro.

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El problema viene si te acompaña el cliente. Si te ve usando un trípode salchichero como el que tiene él en casa tu credibilidad, por bueno que seas, va a quedar en entredicho. (me remito again al título de este blog)

Para estos casos me fabriqué hace tiempo un híbrido cortando la rótula de un trípode barato y sustituyéndola por un espárrago Manfrotto tal como veis aqui:

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En el tornillo podemos atornillar una rótula de bola Manfrotto, con lo que conseguiremos tener zapata rápida:

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Para guardarlo se puede desatornillar la rótula sin ningún problema. Esto permite además usar la misma rótula que ya tenemos en el trípode “de verdad”, con lo que no hay que hacer un gasto extra. El conjunto funciona bien, pesa poco y abulta menos, y lo que es más importante, consigue una apariencia muy profesional.  A esto  los americanos, tan dados a las iniciales lo llaman DIY (do it yourself) la chapuza de toda la vida, vamos.

Eso sí, lo reservo sólo para los casos en que creo que no voy a usarlo y  siento tentaciones de salir sin nada. En este caso concreto lo usé sólo un par de veces en dos días, pero ya compensa.