La mirada del artista

noviembre 27, 2010

Aprovechando que mis múltiples negocios me han llevado a Tarragona, he decidido cogerme un par de horas libres y visitar algunas exposiciones del festival SCAN. De vez en cuando también conviene cultivar el espíritu, no todo va a ser amasar dinero. Para hacerlo más fácil, la exposición de Ricky Dávila está en el puerto, justo donde estoy trabajando, de modo que dejamos de lado las finanzas y nos sumergimos de lleno en la Cultura.

Cuando uno entra en una exposición hay que mirar las obras expuestas con una atención especial. Son obras de arte y, por tanto, hay que tener los sentidos alerta para captar lo que el artista nos quiere comunicar. Que no es como cuando tu cuñado te pasa las fotos de su viaje a Canarias, que eso no es arte. La primera pista es que tu cuñado hace fotos de cosas bonitas, y un artista, por lo general, de sitios feos (así por simplificar) Eso sí, detrás de cada foto hay una intención. Si vemos un paisaje movido porque la foto está tirada desde el coche no vale decir aquello de “yo también hice muchas de esas este verano”. Pues no, listo, no va así la cosa. Tú no estás aquí para eso. Tu función es intentar captar lo que te están explicando. Entender, si eres capaz, la mirada del artista. Este es el concepto principal, y donde empezamos a navegar. Esta mirada, hay que tenerla entrenada para ver cosas donde los demás no las ven? Porqué una foto es arte y otra no? Empecemos por esta foto de un almacén frigorífico lleno de Kiwis.

Yo hice una foto muy similar hace un tiempo, aunque mi punto de vista fuera mucho más prosaico. El sitio está bajo cero,  y yo estaba trabajando con prisas como siempre, de modo que tengo excusa si digo que no le vi la cosa artística por ningún lado. Aparte el hecho de que el cliente, que es el que manda, no está para sutilezas.

Resulta evidente la diferencia. Una foto es arte y la otra simple comercio. Como guía orientativa nos puede servir el blanco y negro, que ya de entrada es una garantía, pero no es tan fácil la cosa. Caso aparte son los retratos, magníficos ellos.

Un personaje que mira a la cámara sin más artificio. Cualquiera de estas fotos podría ser una foto de carnet, o una de esas que la gente pone en el perfil de facebook,  y en cambio están enmarcadas en la pared. Es evidente que hay algo más. Se trata de retratos profundos, de esos en que se ve el alma del retratado. Una  pista para saber que estamos ante un retrato profundo es que  son en blanco y negro, la gente es poco agraciada y están serios. Lo interesante  del caso es que yo suelo hacer justo lo contrario cuando me dejan suelto. A mí me va la cosa falsa, frívola y superficial, pero claro, yo ni soy ni me considero un artista. Yo sólo soy un fotógrafo.

Pese a todo, la exposición me pareció magnífica. Todo el mundo conoce el trabajo de Ricky Dávila y gente más preparada que yo ha hecho la glosa, de modo que no es ese el objetivo de hoy. Lo que a mí me trae de cabeza es lo de distinguir el arte de lo que a nivel legal denominan “mera fotografía”. O sea, una mierdafoto que si alguien te la fusila no puedes quejarte porque no es arte. Ya veis que la cosa es seria.

Con estos precedentes, no es de extrañar que  la exposición me generase inquietudes extrañas. Lo que me preocupó un poco fue que las fotos que más me impresionaron fueron justamente las que salen en los catálogos y los carteles.

Me gustaron porque ya las había visto antes, y eso me ha condicionado? Eso sería como decir que no tengo criterio propio.  O por el contrario, me gustaron porque son las mejores, y por eso están en los carteles, y por tanto sí que tengo criterio? Muchas dudas y pocas respuestas.

Ya ven si da de sí ir a ver una exposición.


Los secretos de la estenopeica panorámica (y II)

noviembre 17, 2010

Tal como prometíamos,  hoy hablaremos de cómo hacer un agujero perfecto para la pinhole. Para hacer un estenopo en condiciones necesitamremos varias cosas:

  • Una lámina de aluminio o latón lo más fina posible. En Barcelona se puede conseguir en Servicio Estación
  • Una aguja de coser fina
  • Papel de lija del más suave. Sirve incluso una caja de cerillas
  • Un marquito de diapositivas con cristal
  • Un proyector de diapositivas
  • Una cinta métrica (ideal las que regalan en IKEA)
  • Spray negro mate
  • Un rotulador muy fino muy fino muy fino.
  • Varios: un objeto contundente, una patata, cinta aislante.

Para empezar calculamos el diámetro que necesitamos con esta herramienta. Luego pintamos el aluminio por una cara con una capa suave de pintura. Una vez seco, cortamos un trocito y lo ponemos sobre una superficie plana (por ejemplo una patata o un trozo de corcho) Le apuntamos la aguja y damos un toque rápido con el objeto contundente mirando de que la aguja no penetre más allá de un par de milímetros. Le pasamos la lija con mucha suavidad para quitar las rebabas. Obtendremos esto:

Ahora hemos de comprobar si el agujero cumple los requisitos. Empezamos por dibujar en el cristal del marquito dos marcas a 1 cm de distancia, o a dos, como os dé la gana:

Pegamos la cinta métrica en la pared. Metemos el marquito en el proyector y proyectamos la imagen contra la cinta de manera que quede perfectamente enfocada y movemos el zoom hasta que las marcas coincidan con alguna medida exacta (20 cm, 1 metro, lo que queráis) A partir de aquí sabremos la escala a la que estamos ampliando. Acto seguido metemos nuestro agujero en un marquito limpio

Sin mover nada lo metemos en el proyector y veremos el círculo a un tamaño considerable encima de la cinta métrica. Con esto conseguiremos dos cosas: Primera, sabréis el tamaño exacto del agujero, al conocer la escala a la que estamos ampliando. Segundo, veréis que el agujero que habéis hecho es una mierda que no vale para nada. Es normal, lleva un poco de práctica y el único método es a base de ensayo y error. Tal vez consigas un agujero perfecto, pero de una medida diferente a la deseada. En ese caso, lo mejor es etiquetar el agujero y guardarlo para alguna otra ocasión

Como veis, yo pongo la medida del agujero más una valoración de su calidad, en este caso un 10. No los guardo con menos nota. Una vez tengáis el agujerito deseado, a pegarlo en la cámara y listo. Ojalá todo fuera tan fácil.


Los secretos de la estenopeica panorámica

noviembre 16, 2010

En un post anterior, me preguntaban si la panorámica 6×17 era simplemente lo que parecía o tenía más secretos. No hay secreto. Cuanto mejor, más usable y más perfecta sea tu cámara, mejores resultados obtendrás. El único secreto consiste en hacer las cosas bien, y para que se vea, ahí van los puntos claves a tener en cuenta cuando construyes tu cámara:

Precipitación. Esta cámara la hice en un arrebato con lo primero que pillé por casa. Por tanto, sus dimensiones no acaban de ser las que deberían y los acabados dejan mucho que desear. Usé tablero de madera del gordo, mucha masilla NURAL,  restos de parquet y ni se sabe qué mas porquerías. No lo hagáis. En mi caso tiene un pase, porque soy así. Si vais a hacer una cámara, o un huevo frito, aseguraros de que teneis todos los ingredientes antes de empezar.

Flexibilidad. Me gusta poder tirar a 1/2 segundo sin trepidaciones ni movimientos de cámara.  Te permite hacer incluso retratos, si tienes suerte y el modelo se comporta.

Por lo tanto, lo de poner-quitar un cartoncito para tapar el estenopo no acaba de convencerme, aparte de que es un poco chusco. Por eso me inventé un disparador hecho con un muelle de bolígrafo y un trozo de plástico fijado con un tornillo.

Quedó super chapucero, luego lo he ido refinando, como podéis ver. El sistema funciona de miedo. El tubito protector/embellecedor es un trozo de tubería de riego por goteo. El  disparador va fijado con un soporte de cable eléctrico. Como veis hay una pieza de madera que encaja a medida. Los ingredientes: medio euro. La cara que pone la gente cuando le das al botón, no tiene precio.

Usabilidad. Cargar y descargar la película ha de ser factible a plena luz del día. En este caso monté unos tornillos para fijar la película y unos rodillos de cobre que la mantienen tensa.

Para arrastrar el rollo corté la punta de un destornillador -costó un huevo- y lo encajé en un trozo de pasador de plástico que encontré por ahí. Funciona

Todo el tinglado va montado en la tapa para que sea más fácil y accesible

Accesorios. Una mirilla de puerta convenientemente cacheada con cinta negra da una imagen bastante aproximada de lo que vamos a fotografiar y nos permite no ir a ciegas.  Sobre todo combinada con el nivel de burbuja situado en la parte superior.

No se ve en la foto, pero fijar en la base una zapata rápida Manfrotto te permite fijar la cámara al trípode sin problemas

No os privéis de nada que es barato: Una ventanilla en la parte trasera os irá de miedo para saber en qué fotograma debes detenerte a la hora de pasar la película:

Distorsión y viñetas. Hay gente a la que le gusta que se vea la imagen supercutre. Incluso hay aplicaciones en el Iphone y presets de Lightroom para simular que tu óptica es un culo de vaso de plástico. Al parecer da un toque artístico a la cosa. En mi caso intento justamente evitar eso. Una imagen de 6×17 cm quedaría deformada y viñeteada si no ponemos remedio. Por eso el soporte de la película es curvado, para que TODA la imagen esté a la misma distancia del estenopo y tengamos un resultado consistente en todo el negativo.

Una vez cargada la película, lo cierras todo a presión

Da un poco más de trabajo al montar la película, pero vale la pena. Como veis, la distorsión es muy pequeña. El viñeteo de la izquierda se debe a un fallo con el obturador que está en vías de ser arreglado:

El estenopo. O agujero, para los profanos. Esta es la madre del cordero. En este caso la distancia focal son 60 mm. Hay tablas en internet que dan el diámetro adecuado, e incluso una aplicación que te ayudará a calcularlo, pero el problema es otro. Una vez sepas que necesitas un diámetro de 0,24 mm, cómo coño lo vas a hacer? So listo? Y es más: una vez lo has hecho, como narices lo compruebas, lo mides, y decides que es el mejor agujero posible para tu máquina? Es bastante fácil, pero esto se está alargando demasiado, o sea que mejor lo dejamos para mañana. La segunda parte, aqui.


Retrato metafísico

noviembre 14, 2010

Vuelve la navidad, y como cada año ando preparando el calendario para la Residencia de Ancianos del Padre Gomes. La gente, que le gusta ver cosas donde no las hay,  siempre dice que si el retrato revela el interior de las personas, la personalidad oculta, el yo interior, y demás monsergas de esas. Yo, si una cosa soy, es fatuo y superficial, y tanta profundidad y tanta metafísica se me atraganta. La verdad, con que metas una iluminación resultona y el sujeto se ponga serio, ya parecerá que habéis hecho algo profundo. Nivel 8 por lo menos.

Por si alguien lo pregunta: un Nikon SB28 con sombrilla y un Nikon SB25 con dos cartoncitos atados con una goma para la espalda.

Gràcies Oriol!


Alguien sabe japonés?

noviembre 10, 2010

Volviendo a temas puramente fotográficos, me he encontrado esta virguería buscando por internet:

Una Ricoh digital usada como respaldo de una Hasselblad SWC! Rayos y centellas! Pardiez! Yo quiero uno!  Y tiene toda la pinta de ser 100% casero. Lo malo es que la página está toda en japonés. A lo mejor es coreano, o bantú, o serbobosnio, perdonen mi ignorancia. Me he quemado las pestañas y parte del cerebro intentando encontrar algún botón de traducir, sin éxito. Es un prototipo? Es una broma? Se vende eso?

En las estadísticas no sale que nadie en Japón siga este blog, pero las estadísticas engañan, ya se sabe. De modo que si alguien tiene una sugerencia, sea bienvenido.

Arigatô gozaimasu


En recuerdo del Sáhara

noviembre 9, 2010

Parece que en Marruecos se han dado cuenta de que a estas alturas, una masacre de más o de menos no va a indignarnos ni levantarnos del sillón. La crisis y Belén Esteban representan -por este orden- nuestras prioridades y una matanza en nuestro patio trasero tampoco parece que vaya a preocuparnos demasiado.

Tuve ocasión de visitar los campamentos hace un tiempo, son una forma de muerte lenta especialmente cruel.  Vivir en un pedregal polvoriento aislado de todo, sin ninguna esperanza durante más de 30 años, mata lo más importante de una persona y de una sociedad. Las niñas de la foto se preparan para ir a la escuela. Su generación no ha conocido -ni conocerá- otra cosa que los campamentos. Cuesta pensar de dónde sacan la motivación para ir a clase cada día. A lo mejor es que han oído a la señora ministra diciendo que hay que “mantener la prudencia”, que no se han podido “verificar las informaciones”,  y que ve “muy positivo” el encuentro y tal y tal

Qué país.


La maleta fotográfica y las Leyes de Newton

noviembre 6, 2010

Cuando te haces fotógrafo firmas un contrato de por vida con la maleta. Vas a pasar con ella muchas horas, o sea que más vale que os lleveis bien Cuando Dios hizo el mundo, se aseguró de que todo el mundo quedase puteado a conciencia. Eso fue en el 4004 antes de Cristo, un 22 de octubre por la tarde, de modo que aún no había fotógrafos y pudimos pasar desapercibidos. 6000 años después, un pelota de su oficina le avisó de que había unos tipos que se la pasaban en grande con el cuento de las fotos, ganando dinero a espuertas y fornicando a destajo. Entonces Dios inventó la maleta para recordarnos que somos polvo y al polvo hemos de volver.  Yo compré una Rowi a finales de los 80 hace mucho tiempo, que fue la mejor maleta jamás inventada por el hombre. Grande, cómoda, a prueba de bomba. La paseé durante casi 20 años por todos los sitios imaginables, le pasó de todo, incluso una vez se meó un perro dentro, en fín recuerdos entrañables todos.

Para la foto de paisaje tenía una LowePro primitiva, pero resultona. Podía llevar la CamboWide y la Hasselblad con todos los avíos. Eso fue antes de que un amigo formulara su tesis: “si hay que alejarse del coche, la foto no vale la pena”.

Pero llega un día en que toda relación tiene que acabar. Los clientes empezaban a mirar con cierto asco aquella cosa informe de color indefinido y olor indefinible. Las cremalleras rotas, los cantos mordidos, la correa a pedazos… todo indicaba que le había llegado el retiro. Por otro lado, llevar 14 Kg de peso con un solo hombro me estaba dejando como una alcayata. Pensé en ponerme una PowerBalance, pero el color no hacía juego, de modo que cedí la maleta a la ciencia, a un laboratorio de microbiología para que los becarios hicieran prácticas, y me decidí a buscar algo más moderno, más ergonómico, que dicen ahora. La elegida fue una Lowe Pro más moderna:

En cuanto la llené y me la eché a la espalda quedó claro que la cosa no iba a funcionar. Para reportaje quedaba claro que no servía, a menos que tuvieras brazos en la espalda, y una vez llena tenía la consistencia y densidad de una estrella de neutrones.

El hueco que dejaba la Rowi iba a necesitar de dos maletas para llenarse. Me decidí por una LowePro sling Shot 350

Lo primero que hice fue cortarle varias docenas de tiras y enganches que tenía por todos lados. Teóricamente pesa menos y se puede llevar el equipo básico bastante bien

A pesar de tanta ergonomía y tanto rollo, no me acabo de sentir cómodo. Se me clavan las tiras, se me corta el riego sanguíneo en las extremidades y el cerebro y se me obstruye la válvula pilórica. Una razón podría ser la Ley de la Gravitación Universal de Newton, que establece que la fuerza que ejerce una partícula puntual con masa m1 sobre otra con masa m2 es directamente proporcional al producto de las masas, e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia que las separa. Expresado en cristiano: que en cuanto la llenas pesa como un muerto. Otra razón podría ser que a estas alturas ya me toca francamente las narices lo de la maletita, por muy ergonómica y muy Goretex que sea. Tras muchos años de estudio, mi conclusión es clara: La maleta que menos pesa es la que lleva otro. A partir de cierta edad,no es digno ni saludable eso de ir cargado como un mulo; por consiguiente, he decidido declararme “fotógrafo ni-ni” O sea, que ni puedo ni quiero llevar más la jodida maleta. A ver si en la Generalitat se dan por aludidos me envían a un inútil de esos para cargar con el equipo. Ya que lo voy a pagar, al menos que sirvan para algo.

Si cuela, cuela. Cosas más raras se han visto.