Alguna vez tenía que ser

octubre 16, 2010

Ya era un clásico lo de volar siempre con mal tiempo. Esta vez, y creo que es la primera ocasión en años, hemos podido volar con un sol radiante.

Hace poco me preguntaban sobre el método que uso para  hacer fotos aéreas, y es que es de lo más sencillo: abres la puerta, te asomas y disparas.  Para acabar con las discusiones, un vídeo:

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Antifotoperiodismo

octubre 11, 2010

El Arte -con mayúsculas- es territorio vedado para los que somos zoquetes sin estudios. Se ha vuelto tan complicado, que los que no estamos iniciados en sus complejidades nos sentimos como los palurdos ignorantes que somos cuando nos enfrentamos a según qué cosas. Bien es verdad que los artistas no han hecho nada por paliar esta incomprensión, pero acaso es su culpa el aborregamiento de la plebe, más pendiente de Belén Esteban que de la Bauhaus? Es evidente que no.

Iba yo totalmente desprevenido ayer, cuando acudí al Palau de la Virreina a ver la muestra Antifotoperiodismo. Había leído algo de que iba sobre la crisis del periodismo, y propuestas nuevas, y tal. Poco podía esperarme esto:

Explicación simplificada de la cosa: Adam Broomberg y Oliver Chanarin opinan que la foto de prensa ya no tiene sentido, y menos con la censura a que se ve sometida. Por lo tanto, se van “empotrados” a Afganistán y cada vez que ven una foto interesante, sacan  un trozo de película de la cámara y la velan. Como verán, totalmente lógico y coherente. Un poco rebuscado, eso sí, porque si no lees la explicación te quedas a dos velas, pero qué subidón cuando lo entiendes! Vayamos por la segunda cosa:

Lo mismo pero en vídeo. El autor es Hito Steyerl, que nos habla del fin del video con tres pantallas en rojo. Una persona menos sensible, a la vista de que el video está muerto,  hubiera optado por dedicarse a otra cosa, a la taxidermia, o los arreglos florales,  pero entonces nos habríamos perdido esta profunda reflexión. También había cosas más interesantes, pero en ese momento me pescaron… haciendo fotos! y amablemente fui informado de que en esa exposición sobre el futuro del fotoperiodismo no se podían hacer fotos.

He leído por ahí críticas muy buenas de la expo y más documentadas que la mía. Ya he avisado antes de que sólo soy un patán insensible con poca o ninguna predisposición a la paja mental. Lo cierto es que lo intenté, miré bien las (fotos?), leí los textos, y no sin esfuerzo entendí lo que me estaban explicando. Satisfecho, y un poco más sabio que al entrar, me calé mi boina, agarré el bastón y pafuera. En las Ramblas, la gente seguía con sus cosas, ignorantes de la gran revelación que tenían a pocos pasos.


Que inventen ellos

octubre 7, 2010

Ayer me encontré esta bella imagen en la playa de Barcelona. Falta la red para jugar a voley, pero nuestros jóvenes tiran de ingenio y se apañan con una cuerda. Y nos vienen a decir que los jóvenes españoles están a la cola en innovación? Hace tiempo que no se oye hablar más que de los recortes en el presupuesto para ciencia e I+D. Mucho quejica suelto es lo que hay, mucha nenaza. Teniendo presupuesto hasta yo puedo inventar cosas, pero en este país, la mejor receta para la innovación ha sido siempre la escasez y la cochambre. Conviene no perder de vista que llevamos incrustado en el ADN el  botijo y la alpargata. Lo que pasa es que la gente se cree la propaganda y luego vienen el llanto y crujir de dientes.

La imagen de arriba es una bella metáfora que demuestra que, para al fecundo ingenio de un caballero español, no hay recortes presupuestarios que valgan. Somos así. Somos los mejores. Que inventen ellos.


El empacho digital again

octubre 5, 2010

Puede una cámara condicionar la manera en que tomamos fotos?. Hace muchos  años me gasté lo que no está escrito en la mejor máquina que jamás he tenido, una Cambo Wide con chasis Horseman de 6×12. Una verdadera maravilla. Como dicen los pardillos “hacía unas fotos estupendas”

Como toda historia de amor, esta también tuvo su final. Con la llegada del digital la Cambo se retiró discretamente a un armario, junto con las Hasselblad.  Por aquel entonces yo ya tenía un contrato con una agencia de stock llamada Panoramic Images y todo iba como la seda. No hay problema, pensé. El digital ofrece un sinfín de recursos impensables hasta el momento. Stitching, HDR, Photoshop…  Quién quiere seguir con el rollo de los carretes, la incertidumbre y la mugre analógica? Un amor se va y otro lo sustituye. Todo perfecto.

Perfecto hasta que detecto en mi editor cierta desidia, cierta falta de entusiasmo. Ya no es como antes, me confiesa: “I feel like your film work is stronger and easier for me to handle.”

O sea que era eso. El trabajo analógico tenía más fuerza.  Cuanto más lo pienso más me convenzo de que ha dado justo en el clavo. Se puede desaprender la fotografía? Damos por sentado que cada año que pasa seremos mejores fotógrafos, como si esto fueran los trienios de los funcionarios.  Si encima tenemos mejor equipo y más juguetes, ya es la leche. Nos ha pillado una especie de síndrome de turistas japoneses. Mucho, muy barato y muy deprisa nunca ha sido la fórmula del éxito. Sobre todo si por el camino nos saltamos -por aquello de la prisa- algo tan importante como mirar. Algo que el funcionamiento lento de la CamboWide te obligaba a hacer quisieras o no.

Luego vendrán con que critico el digital y bla bla.  Yo no critico nada, pero nos hemos pegado un empacho del copón en cuatro días, y estas cosas pasan factura. Yo ya he avisado