Psicología básica para fotógrafos: el sujeto hostil

Todo fotógrafo se ha tenido que enfrentar en algún momento a una situación conflictiva:  fotografiar a un sujeto que, por las razones que sean,  no está por la labor. A menudo se trata de seres mezquinos y resentidos, que pretenden hacer pagar a los demás por su mediocridad. No los juzgaremos aquí, pero el caso es que el tal individuo nos puede complicar la vida de mala manera y nos importan un rábano sus motivos. Lo primero que hemos de hacer es averiguar si podemos prescindir del sujeto. No es muy frecuente, pero en alguna ocasión tenemos esa suerte. En ese caso, le pedimos disculpas educadamente o lo mandamos a cagar a la vía, eso ya depende del carácter de cada uno y del grado de ira que el pájaro te haya provocado.

Como ya he dicho que esto es poco frecuente, pasaremos al plan B. El sujeto no sólo intentará sabotear nuestra labor, sino que, de manera inconsciente, intentará dominarnos y humillarnos. Este comportamiento tiene raíces muy profundas en la evolución de la especie y tampoco lo analizaremos aquí. Debemos evitar a toda costa hacerle la pelota, ya que eso lo reafirmaría en su posición dominante. Lo primero que haremos es explicarle claramente lo que vamos a hacer, y de qué manera. Tenemos muy en cuenta que su tiempo es valioso, pero el nuestro también, de modo que si todos cooperamos la cosa será rápida y podremos perdernos de vista mutuamente en un tiempo récord. Hay que demostrar decisión y no dudar, más vale pecar de bruscos al principio. Si habéis visto documentales de esos que educan a los perros podéis aplicar todo lo que dicen, porque el sistema viene a ser el mismo.

Una vez hemos establecido las bases del diálogo, podemos suavizar la cosa usando el viejo método del palo y la zanahoria,  e interesarnos un poquito por nuestro sujeto y mimarlo un poco, pero indirectamente, sin que se note. Os sorprenderéis de comprobar cómo una cosa tan simple funciona casi siempre. Podéis felicitarlo por las vistas estupendas que tiene su despacho, o decir que habéis leído que su empresa acaba de subir dos puntos en el IBEX.  Normalmente funciona. En caso contrario, hay que fingir que no te das por aludido por sus constantes miradas al reloj y sus insinuaciones de difusas e importantísimas reuniones. Ha llegado la hora  del plan C

Ahora vamos a aplastar toda resistencia demostrando quién manda. El fulano se muestra desdeñoso, de modo que vamos a darle una dosis de su propia medicina. Si el tipo es un vendedor de coches usados le comentas que la semana anterior estuviste fotografiando a Fernando Alonso, si es un ejecutivillo del tres al cuarto, le sueltas que Bill Gates tiene un pisapapeles como el suyo, y si es un desempleado, que tienes prisa porque te esperan en la Casa Real. Mucho ojo con esto. Hay que usar este recurso con mesura porque es muy fácil acabar pareciendo un imbécil. Yo llevo muchos años y le tengo cogido el truco, pero los más novatos notareis una mirada de triunfo en los ojillos voraces de vuestro sujeto. Se os ha visto el plumero y la cosa ya no tiene arreglo.

Continuará

3 respuestas a Psicología básica para fotógrafos: el sujeto hostil

  1. Siqui, eres el rei de la paràbola.
    La subtilesa d’enviar a u a la via m’ha resultat una mica exòtica, aquí els enviem directament al blau de la mar.

  2. Alberto dice:

    Je, je, qué bueno! a ver cómo sigue…

    saludos!

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