The Brown Manager

noviembre 28, 2009

Tiruliru tiruliru, suena el teléfono. Resulta ser un cliente del que hacía tiempo que no tenías noticias:

-Necesitamos una foto de una monja hablando por un Iphone mientras pasea un rotweiller que, aprovechando un descuido, está devorando una comadreja. Todo en un ambiente limpio y moderno, la monja que está de buen ver. Lo necesitamos para mañana. Ah, y háztelo como puedas porque no tenemos presupuesto.


Tu cliente te llama poco últimamente  porque tira de foto low-cost. En sus presupuestos ha dejado de considerar el gasto del fotógrafo con lo que consigue ser más competitivo y/o aumentar sus beneficios. Si te ha llamado precisamente ahora es porque esa foto no la puede encontrar en los archivos de stock.. El caso no le supone mayor contratiempo, ya que que el sueldo del fotógrafo, como el espacio-tiempo, es elástico. A tu cliente no se le ocurre coger un taxi y decir: “Lléveme a la Diagonal, pero hágalo como pueda porque no tengo presupuesto” el taxista le dirá que coja el autobús, o lo mandará a la mierda sin más. Quién fuera taxista…

Hay varias maneras de confesar la propia insolvencia económica, todas malas: No tengo dinero, cinco bocas que alimentar, es triste pedir pero más triste robar, etc. El gran descubrimiento fue “no tenemos presupuesto”. Con esta frase se consigue derivar la culpa a una entidad superior (el cliente del cliente) de una manera elegante. Hay malpensados que insinúan que se hace un uso abusivo del argumento con fines espurios, pero son gente zafia y ruin, que no entienden las complejidades del mundo de los negocios.

De modo que este es tu verdadero trabajo: negocia con una aspirante a modelo a cambio de un book, monta un traje de monja con cuatro trapos viejos, pidele el chucho al vecino de tu cuñado y el iphone al cuñado de tu vecino. La comadreja te la bajas de internet y la montas con Photoshop. Monta todo el circo rápido rápido, porque el destino de la Humanidad depende de que entregues la foto al día siguiente sin falta.  De tu cliente no tendrás noticias hasta el siguiente fregado, porque aunque no lo sepas, ya no eres fotógrafo, ahora eres   The Brown Manager,

el Encargado de los Marrones.

 

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Cómo duplicar la potencia del flash con bricolage low-tech

noviembre 22, 2009

Cuando queremos hacer fotos en exteriores nos encontramos con el problema de sincronizar el flash a velocidades de 1/250 como máximo, lo que implica diafragmar en un día soleado a f8. La opción elegante sería usar la nueva Phase One 645 DF que sioncroniza a 1/1.600, pero ya dije en un post anterior que de momento pasaba de comprar más cámaras.  Como somos unos rancios y tampoco nos queremos gastar el dinero en un equipo de iluminación, en condiciones, utilizamos los viejos flashes Nikon de siempre, que se quedan cortos una vez le metes un parasol y te alejas un poco. La solución para duplicar la potencia es sencilla obvia: Poner dos flashes:

El invento es a la vez cutre y marciano: un marco hecho con tubo de PVC en el que montamos las socorridas superclamps para los flashes y el paraguas. Una vez puesto en marcha se ve tal que así:

A la hora de la verdad, no creo que compense el coñazo de llevar tanto trasto arriba y abajo, dejando aparte la imagen que podais dar ante vuestro cliente. Si no, a ver qué os parece el despropósito de Joe McNally montando siete flashes en el desierto.

Le tengo gran admiración al hombre este, pero me parece que aquí mea fuera del tiesto. La conclusión es que a veces conviene dejarse de tonterías y aumentar la potencia de la manera habitual, o sea, gastándose la pasta. Para aquellos que comprais en los descuentos y el baratillo se ha inventado el Alienbees, una opción low-cost de plasticurri que permite salir del paso sin arruinarse. No la he probado personalmente, aunque por lo que parece no es una mala cosa, teniendo en cuenta el precio.

La moraleja final es la de siempre: todo es caro o barato en función del valor que le des a tu tiempo y las ganas que tengas de complicarte la vida.


19 de Noviembre, día Mundíal del váter

noviembre 18, 2009

Pues sí amigos, aunque parezca mentira mañana es el gran día. No sé si estaréis informados, pero se trata de una de mis pasiones. Me sumo humildemente a la celebración con la foto de un lugar que ha dado cobijo e intimidad a multitud de fotógrafos de nuestro país, y que imagino que muchos ya conocereis

Can Ramos, La Garriga

Por su parte, la NASA celebrará la cosa instalando un segundo retrete en la Estación Espacial Internacional. El chisme cuesta la friolera de 19 millones de dólares, pero lo más grave es que la cisterna va aparte, y cuesta 250 millones de dólares. ( Se rumorea que se la encargaron a Félix Millet y que Francisco Correa hizo de intermediario).

Lo que no se entiende es que todo lo que hace la NASA sea tan atómico, y que en cambio en 1962 se llevaran al espacio  una Hasselblad igual que la mía, comprada por Walter Schirra cuatro días antes. Qué pasa, que no tenían previsto hacer fotos? Tuvo que ser el mismo Schirra el que se rascara el bolsillo? Parece ser que sí, porque el Proyecto Mercury llevaba ya dos años en marcha y a nadie se le había pasado la idea por la cabeza. Me lo imagino en  el ARPI de Houston: “quiero una cámara que esté bien, que me voy a la Luna” . Y menos mal que le vendieron una Hasselblad, que según quien le encasqueta una Werlisa (con todos los respetos) y se queda tan ancho. Parece ser que era el único objeto que viajaba en la cápsula que no estaba diseñado específicamente para la misión

Queda bastante claro cuáles son las prioridades de esta gente


El mundo se acaba en 2012, y yo sin hacer un backup

noviembre 16, 2009

Nunca la idiotez humana y los intereses de la industria de Hollywood habían coincidido tan de lleno para promocionar una película un producto. La gente parece haber confundido definitivamente la realidad y la ficción. Si nos diera por decir que Belén Esteban es un alien disfrazado (mal, muy mal) de humano, más de uno y más de dos se apuntarían al carro. El caso es que los escépticos dicen que en 2012 no pasará nada, como mucho continuaremos con la crisis, pero yo creo que a lo mejor nos conviene pensar que sí se va a acabar el mundo, y eso no nos va a traer más que ventajas:

2012-232092429-large

Ya no hace falta que te bajes la actualización del firmware de la cámara, que es un coñazo instalarla, ni que te actualices al CS4, por más que digan que está genial. Abandona sin remordimientos el proyecto de crear un blog, que sólo te va a dar trabajo y que da una pereza que te mueres. Ya no hace falta que pases a limpio el papel mugriento donde vas apuntando todas las contraseñas, que te traen loco. Olvídate de ese reformateo del disco que llevas postergando desde el verano porque el ordenador va como el culo, pero que te da un miedo mortal de la muerte porque siempre sales perdiendo. Pégale fuego al libraco ese que te compraste sobre Gestión de Color que no hay quien entienda y que te ha hecho sentir miserable e ignorante a partes iguales. A la porra todos los manuales escritos en jerga incomprensible, que no has llegado a leer y mucho menos a entender. Tíralo a la basura sin complejos, porque ya no hace falta seguir reciclando nada. Deja de estar pendiente de los backups y de preocuparte por si tus discos se podrán leer dentro de 20 años.  Renuncia a seguir intentando entender los formatos de compresión de vídeo y a fingir que sabes de qué hablas cuando comentas que has cambiado el perfil de color de tu impresora. Echa un vistazo a la web de Hugo Rodríguez y date el gusto de leer por encima, sin entender nada y sin temor a que el cerebro sufra un error 404.

Y una vez liberado de todo eso, dedícate a hacer fotos los dos años y pico que quedan, porque igual resulta que no pasa nada y todo eso que habrás salido ganando.


Si la cosa funciona

noviembre 12, 2009

El otro día fui al cine a ver la última película de Woody Allen. Todo genial excepto por un detalle: en un momento dado, el personaje que interpreta Patricia Clarkson (una marujona palurda y asilvestrada) se saca unas fotos familiares del bolso y se las enseña a un tipo que acaba de conocer. En ese momento se produce algo que pasa en muchas películas y que me da una rabia que no se puede aguantar

Aviso: spoilers

El sujeto en cuestión se queda flipado con las fotos y le dice que llamará a un amigo suyo para que las vea. La señora se queda extrañada, porque no tiene ni puta idea de hacer fotos (ni de nada en este caso) y las hace con una Werlisa de mercadillo.

Imagen 1

la petarda antes de saber que es una artista

A pesar de eso, a los cinco minutos el amigo, que resulta ser un pez gordo de una superagencia, o de una revista mega fashion, o el amo del Universo, da igual,  se ha vuelto loco con las fotos y está dispuesto a matar a quien sea por fichar a la indocumentada esta. Siguen un par de comentarios sobre la fuerza que desprenden aquellas imágenes, ( ???) y en la siguiente escena ya vemos a nuestra heroína en pleno éxito, inaugurando una exposición en la galería más topewonderful de Nueva York y rechazando ofertas como quien no quiere la cosa.

patriciaclarksonLa señora convertida en artista

Lo grave no es que esto sea falso, que lo es. Lo grave es que ya lo he visto en un montón de películas, y empieza a ser un tópico. Ignoro porqué los directores de cine se empeñan en hacerlo, pero a lo mejor es que nadie les ha informado de que eso es ABSOLUTAMENTE IMPOSIBLE. No hablo sólo por mi experiencia personal, que también. Es que no conozco a nadie a quien le haya pasado. A lo mejor es que sólo me trato con perdedores y tengo que empezar a cambiar de ambientes.

La única explicación que se me ocurre es bastante desalentadora: Cuando el guión exige que un personaje sin especiales aptitudes triunfe rápido, parece razonable que se haga fotógrafo y a los dos días esté firmando autógrafos por la calle. También podría atracar bancos o comprar terrenos en Gandía, pero no tiene tanto glamour, donde va a parar. Hacerse físico atómico lleva más tiempo, y para ser guionista hay que saber escribir. En cambio para ser fotógrafo…

Seguro que han estado meses puliendo incongruencias del guión, pero esta idea les ha parecido cojonuda desde el primer momento.

Así nos luce el pelo.


20 años de la caída del Muro

noviembre 9, 2009

Cuatro Pinholes de cumpleaños para Berlin. aprovechando la ocasión:

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La Puerta de Brandenburgo, inevitable

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El Wannsee

tumbonas2-EditDe nuevo el Wannsee

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y un interior en Charlottenburg


El fotógrafo como subespecie de oso panda

noviembre 7, 2009

Cuando uno se ve en la tesitura de hablar del hundimiento del mercado, la crisis,  y un sinfín de temas desagradables a un grupo de fotógrafos, no tiene más remedio que echar mano de las metáforas. Son tan frágiles… ! Tan cándidos e inocentes ellos, perdidos en medio del tsunami que nos ha caído encima con la revolución digital y toda la pesca.  Yo no sé ustedes, pero a mi se me parte el corazón y por eso nació la parábola del fotógrafo oso panda.

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Los osos panda habían vivido durante 150 años como reyes en su bosquecillo de bambú. La comida abundaba, y no había que ser especialmente listo para conseguirla.  En los mejores tiempos, no había ni que moverse, la gente acudía a darles de comer y les reía las gracias.

Los pandas estaban tan seguros de sí mismos, que no pensaron en vallar su bosquecillo o ponerse tontos a la hora de admitir gente, vivían en plan hippy. Todos los animales del bosque veían lo bien que vivían los pandas, con lo que los pandas aficionados, al darse cuenta de que no hacía falta nada especial para comer bambú,  también se apuntaron a la fiesta. Tras ellos vinieron animales de todo pelaje, atraídos por la pitanza fácil y sin esfuerzo. Pronto se hizo evidente que cada vez había más gente, pero el bambú continuaba creciendo como siempre, con lo que nuestros amigos siguieron comiendo y engordando como si nada. Pero con el fin de la Era Analógica, y los inicios de la Era Digital, se estaba produciendo un Cambio Climático que había ocasionado que empezase a escasear el bambú. Para colmo, la caída de un meteorito en Estados Unidos provocó una pequeña glaciación que se unió al Cambio Climático y afectó a todos los demás animales.

Al cabo de poco no fue sólo el bambú el que escaseó. Los demás animalitos del bosque también vieron que su pitanza peligraba, por lo que empezaron a meterse en el jardín de los osos a comer lo que encontraban. Llegó un momento en que aquello fue como las Ramblas en domingo, con gente de todo tipo pululando por allí a la caza de lo que fuera. Los pobres pandas no estaban acostumbrados a defender su territorio, y mucho menos a comer la birria que comían los otros, de manera que veían desesperados como cada vez la cosa iba a peor. Además, comer otras cosas implicaba meterse en el territorio de los demás, y eso les parecía que estaba feo. Hubo algún panda, más cabrón que los otros, que propuso empezar a partir piernas, pero los pandas tenían el corazón puro y rechazaron tan execrables métodos.

En los últimos tiempos se han visto pandas compitiendo por los restos de un cubo de basura con las gaviotas del puerto. Han empezado a acercarse a los humanos y ya no parecen tan entrañables. Los más tiernos fueron los primeros en caer, y los que sobreviven no están para cuentos. Son  los nuevos Pandas Mutantes.