Llevamos un tiempo rasgándonos la vestimenta con la crisis del fotoperiodismo, y de los medios gráficos, y que ya no hay decencia ni geometría, y que las cosas no son como antes. Bien, totalmente de acuerdo, pero a lo mejor podemos mirar la cosa desde otro punto de vista. Ya saben, mal de muchos, consuelo de tontos, y no están las cosas como para rechazar un consuelo, aunque sea para tontos. Para entender lo que intento decir, elijo este ejemplo que acabo de oír por la radio en una entrevista al conseller Francesc Baltasar:
“-Entonces, significa eso que va a subir la factura del agua?
-No, en absoluto, lo que se va a producir es una adaptación de las tarifas”
Brillante. Y el supuesto periodista se queda tan ancho y sigue con lo suyo. Y esto es día sí, día también, y el individuo en cuestión pasa por ser un líder de la comunicación. Es el periodismo en general el que está en caída libre. Basta ojear un diario, o escuchar la radio para darse cuenta de que la que debería ser la mejor profesión del mundo se ha convertido en un funcionariado para ineptos sin perspectivas. Si somos capaces de soportar un noticiario de Antena3 sin bebernos un bote de aguarrás, o salir a la calle a quemar iglesias es que ya estamos anestesiados del todo. Posiblemente sea porque la sociedad en conjunto ha caído en el marasmo y el estupor idiotizante, pero no puedo asegurarlo al cien por cien.
Cuál es la lectura positiva de todo esto? Muy sencillo: En un mundo repleto de inútiles podemos pasar más desapercibidos. Preguntemos a la gente qué opina de los mecánicos, de los abogados, de los políticos, de los jueces… Aquí no se salva ni el Papa (ese menos que nadie), de modo que ya está bien de flagelarnos. A partir de ahora cuando un cliente se queje de tu trabajo le puedes soltar frases del tipo:
“No está desenfocada, simplemente he aplicado las nuevas teorías de la focal cuántica de fractales difusos. La vieja noción de foco es una idea superada por las últimas tendencias 2.0. “
Y a correr
Escrito por Siqui Sanchez 

