Sobre el amor a primera vista

Es curioso observar cómo se aficionaron a la fotografía todos aquellos que lo hicieron antes de que ésta se convirtiera en un deporte de masas. Cuando hacer fotos por la calle era raro, y ya no digamos tener un laboratorio montado en casa. En muchos de los casos el sujeto asiste a la ceremonia iniciática de la luz roja por casualidad, en casa de un amigo, en la escuela, donde sea, y siente una epifanía, un flechazo, un amor a primera vista instantáneo y total. Hay que reconocer que como ritual, el de la imagen latente surgiendo de la nada en la penumbra del laboratorio lo tiene todo: la puesta en escena, la magia, el misterio.

Toda esa mística, toda esa simbología y esos mitos, es lo que hemos perdido por el camino a cambio de la rapidez y la facilidad. A los que tenemos una edad no hace falta pincharnos mucho para que empecemos de nuevo con la historia de cómo nos enamoramos de la fotografía, del papel negra, del Rodinal, del Tri-X forzado, de la ampliadora Carranza comprada a plazos, del olor a vinagre, de las tardes a oscuras oyendo la radio. No soy muy amante de la nostalgia ni del antes era mejor, ni nada de eso, pero en este punto hay que reconocer que hemos sustituido todo un sistema de referentes por… nada. Qué historias contarán los fotógrafos dentro de diez o veinte años para explicar cómo se iniciaron? Hay varias opciones:

  • “Fui a comprar un microondas y encontré una cámara de oferta en el MediaMarkt. Era una antigualla, y al cabo de poco la cambié por otra con tecnología DIAC (*)”
  • “Estaba en casa de un amigo y con el photoshop le puso a su novia el cuerpo de Scarlett Johansson. Fue genial”
  • “Cada día le hacía una foto al coche con el móvil para recordar dónde lo tenía aparcado. Un día las colgué en flickr y al cabo de un mes tenía 2 millones de visitas. La serie fue un éxito fenomenal en Arles y yo me he dejado crecer una coleta.

(*) Decisive Instant Automatic Capture

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12 respuestas a Sobre el amor a primera vista

  1. Javier dice:

    Me he partido de la risa con la tercera opción.

    Yo he oído a mucha gente de mi generación (los que nacimos en los ochenta) contar eso de “mi padre tenía una cámara analógica y…”.

    Luego está la siguiente generación, los nativos digitales. Esos nacen ya con cuenta en Flickr.

  2. Joan Tomás dice:

    Cierto 100%. Yo aún me pregunto que ocurrió aquel lejano día, que con 11 años, asistí por primera vez a la ceremonia de la aparición de la imagen latente en el fondo de una cubeta… se prendió una llama que me ha guiado toda mi vida por caminos totalmente inesperados y que aun no se ha extinguido.

    Gracias Siqui por tu blog, y especialmente por este post, que aunque yo tampoco soy de la vena nostálgica, si pienso que recordar como entramos a este misterioso y fascinante mundo de la fotografía nos aporta poderosas razones para continuar en ello a pesar del tsunami digital…

    un fuerte abrazo, Joan

  3. Frikosal dice:

    Yo lo siento pero siempre me gustó más el color, para mi la fascinación era abrir la caja de diapositivas, darles un vistazo en la calle y salir corriendo a casa para poder verlas en el proyector, y ver las de los amigos en una sala a oscuras.

    Después me interesé por el laboratorio pero no se me encendió nada de modo que lo dejé.

  4. jo em vaig criar en una casa on hi havia un pirat d’aquets que als 11 anys ja tenia un quarto fosc, esnifava revelador i guardava potingues a la nevera al costat de la mantega i els iougurts, i sempre (sempre) tenia negatius penjats a la dutxa. Per això, perquè formava part del meu paisatge diari, no en devia fer mai cas de la màgia de l’aparició de la imatge sobre un paper mullat. Però a la llarga, alguna cosa s’em va encomanar i m’ha costat molt de temps deixar.me atrapar per el tsunami digital.

    PS: el pirat en qüestió no només fa bones fotos, sino que fa anys que fins i tot l’hi paguen, oi Joan?

  5. Victoria dice:

    ¿Y ese olor a huevos podridos del selenio? ¡No tienen ni idea de la mágia que se han perdido!

  6. Jordi dice:

    Yo pillaba acido acético glacial (de farmacia, súperconcentrado). Como se te ocurriera meter la nariz en el botecito no volvías a ser persona en semanas.

    Gracias a e-bay pude vender todo el labo de una tacada.

    • siqui dice:

      Los más proletas nos apañábamos con vinagre CECI, que ni era de módena ni balsámico ni narices. Lo de meter la nariz en vinagre glacial o en amoníaco, que hace el mismo efecto, va genial para la resaca. Pruébalo, se te pasa de golpe

  7. Nunca me gustó el laboratorio, así que no tengo muchos remordimientos. De la misma manera que me jode mogollón tener que ser medio informático para procesar las fotos y lo que conlleva. Si a mí lo que me gusta es hacer fotos, coño, y luego verlas en papel. Lo de enmedio me sobra, ya sea analógico o digital.
    Por cierto, dentro de unos dias hago una expo con el mismo tema de la foto de esta entrada (te lo juro por esnupi que no me he copiado, jejejej). Las sillas son unos seres inquietantes…

  8. Tino dice:

    el “chercher la femme” también era un poderoso ritual de iniciación, válido para analógico y digital ¿no?

  9. Angel dice:

    Pues yo he de reconocer que entre en este mundillo al ver a mi padre todo el dia con su camaras ( una Werlisa Color y una filmadora Super 8 )las cuales acabe heredando . Un saludo Siqui , es un placer pasar por tu blog , consigues arrancarme un sonrisa !

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